Notion para inversiones: bonito hasta la tercera venta

Una retícula ordenada de bloques que hacia la derecha se parte en trozos de tamaños distintos

Si has llegado buscando una plantilla de inversiones para Notion, esto no es una reseña: no vamos a decirte qué hace ni qué deja de hacer Notion, ni esa plantilla concreta que tienes abierta en otra pestaña. No podemos verificarlo, cada plantilla es distinta de la siguiente y todas cambian sin avisar.

Lo que sí podemos contarte es de qué va la categoría entera: el documento que montas tú. Y dónde se rompe, que es un sitio bastante concreto y siempre el mismo, la primera vez que vendes una parte de algo que compraste en dos momentos distintos.

Mientras solo compras, un documento hecho a mano funciona de maravilla. Al vender del todo, también. Es al vender a trozos cuando la cuenta empieza a depender de decisiones que la plantilla no sabe que está tomando.

¿Qué es realmente una plantilla de inversiones?

Una hoja con filas, unas cuantas fórmulas y el criterio de quien la montó. Da igual si vive en Notion, en una hoja de cálculo o en un cuaderno: la categoría es “un documento cuya lógica mantienes tú”, y sus propiedades son las mismas en todos los casos.

Eso tiene ventajas que no conviene despreciar:

Y una desventaja que solo aparece con el tiempo: eres tú quien mantiene la lógica. Mientras la lógica es “suma esta columna”, no se nota. El día que la lógica tiene que decidir de qué compra sale una venta, ya se nota mucho.

¿Por qué funciona tan bien al principio?

Porque al principio no hay nada que decidir.

Compras, escribes una fila, sumas la columna. Tienes lo que pusiste, tienes cuántas acciones son y, si le pones el precio de hoy a mano, tienes una idea de cómo va. Todo eso es una suma, y una suma no tiene criterio: da el mismo resultado la calcule quien la calcule.

El documento se ve bien, es tuyo y hace su trabajo. Hasta aquí, cero problemas, y quien te diga que necesitas una app para esto te está vendiendo algo.

¿Qué pasa exactamente en la tercera venta?

Aquí ya no hay opinión, hay aritmética. Vamos con un caso concreto y con los números hechos.

Compras la misma acción dos veces:

Tienes 40 acciones y has puesto 500 dólares. Hasta aquí tu plantilla va perfecta.

Ahora vendes en tres veces, todas a 18 dólares:

  1. Primera venta, 10 acciones. Salen de la compra de enero, que costaron 10 cada una: ganas 80 dólares. De enero te quedan 10.
  2. Segunda venta, 15 acciones. Se acaban las 10 de enero y se empiezan a gastar las de abril: 10 acciones que ganan 8 cada una y 5 que ganan 3. Ganas 95 dólares. Enero queda a cero y de abril te quedan 15.
  3. Tercera venta, 10 acciones. Ya solo quedan las de abril, a 15: ganas 30 dólares.

Total: 205 dólares, y te sobran 5 acciones que costaron 15 cada una.

Lee otra vez el paso 2. Esa venta tuvo que partirse entre dos compras distintas, y para saber cuánto ganaste hubo que saber cuántas quedaban de enero en ese momento exacto. Eso es un saldo por compra que va cambiando venta a venta, y es justo lo que una fila de una tabla no lleva sola.

¿Y si uso un precio medio y ya está?

Es la salida natural, y puede que sea la que ya estés usando sin haberlo decidido: juntas las dos compras, sacas el precio medio y restas.

Con nuestros números, 500 dólares entre 40 acciones son 12.50 de precio medio. Vendiste 35 acciones a 18, así que ganaste 35 por 5.50, o sea 192.50 dólares.

Y ahí tienes el problema, servido:

Cómo lo cuentas Ganancia de las tres ventas Coste de las 5 que quedan
Compra por compra 205.00 75.00
Con un precio medio 192.50 62.50

12.50 dólares de diferencia en un ejemplo de juguete, con dos compras y tres ventas. Ninguna de las dos cifras está mal calculada: son dos criterios distintos, y el precio medio es perfectamente legítimo. Lo que no es legítimo es no saber cuál de los dos estás usando, porque la diferencia crece con cada compra que añades y con cada venta que partes.

Fíjate también en la última columna. Después de las tres ventas te quedan 5 acciones, y según el criterio te costaron 75 dólares o 62.50. Ese número es el punto de partida de todas las cuentas que hagas a partir de mañana, así que el desajuste no se queda en esas tres ventas: se hereda.

Qué compra conviene vender primero, y por qué la respuesta cambia tu resultado, está desarrollado en cuál de mis compras se vende primero. Y por qué a esto se le llama lote, en qué es un lote de acciones.

¿Por qué no basta con añadir una columna más?

Se puede. Pero conviene saber en qué te estás metiendo, porque no es una columna, son cuatro cosas a la vez:

  1. Un saldo vivo por cada compra. Cuántas acciones quedan de aquella compra de enero, hoy.
  2. Un reparto por cada venta. Cuántas salieron de cada compra, y eso guardado, no recalculado.
  3. Una regla para cuando la venta no cabe en una sola compra, que es el caso normal en cuanto llevas un tiempo.
  4. Un resultado por trozo, porque cada trozo se compró a un precio distinto y por tanto gana algo distinto.

Nada de eso es imposible en una plantilla. Es que deja de ser una plantilla: es una pequeña aplicación que mantienes tú, con sus fallos, y un fallo aquí no avisa. Te da un número que parece razonable y te lo crees, que es exactamente lo que hace peligroso a un registro con huecos.

¿Qué hace Million Club con esas mismas ventas?

Guarda cada compra por separado, con su fecha y su precio, y al vender te enseña el reparto en vez de decidirlo por ti: puedes cambiar cuántas acciones salen de cada compra antes de guardar. Cada cierre queda anotado con su propio resultado, calculado contra el precio al que compraste esas acciones.

Los 80, los 95 y los 30 dólares del ejemplo de arriba no son una ilustración que hayamos escrito a mano: salen del mismo motor de reparto que corre en la app, y hay un test que los vuelve a calcular cada vez que alguien toca ese código. Si el motor cambiara, esta guía se rompe antes de publicarse.

El paso a paso de una venta repartida entre varias compras está en vender acciones de varios lotes.

¿Qué pierdes si te pasas a una app?

Conviene decirlo, porque no todo son ganancias:

Y una cosa que no pierdes: tus operaciones siguen siendo tuyas y salen cuando quieras en un archivo CSV que abre cualquier hoja de cálculo. Cómo se descarga y qué trae, en cómo descargar tus operaciones en CSV.

¿Cuándo deberías quedarte con tu plantilla?

Sin rodeos, porque para eso es esta guía.

Quédate con tu documento si:

Múdate a algo que lleve lotes si:

La lista completa de preguntas que le puedes hacer a cualquier herramienta, esta incluida, está en ocho preguntas antes de elegir una app.

¿Entonces la plantilla estaba mal hecha?

No, y es la conclusión que importa. Una plantilla no falla por estar mal montada: falla porque el problema cambió de forma debajo de ella.

Mientras el problema es “sumar lo que puse”, cualquier documento vale, y montártelo tú es una respuesta perfectamente buena. Cuando el problema pasa a ser “de qué compra salieron estas acciones y cuánto queda de aquella otra”, ya no es una tabla: es un saldo por lote que hay que mantener venta a venta.

Ese cambio no llega el día que abres la plantilla. Llega, más o menos, por la tercera venta.


Esto es información general para ayudarte a elegir cómo llevar tu registro, no asesoramiento financiero ni fiscal. Para decisiones importantes sobre tus inversiones o tus impuestos, consulta con un profesional que conozca tu situación concreta.

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