Cómo elegir un bróker: primero la seguridad, después lo que te cobran

Un bróker es la empresa por la que compras y vendes en la bolsa, y no hay un mejor bróker: hay uno que encaja con lo que tú vas a hacer, y el que le encaja a tu hermano puede no encajarte a ti. Lo que sí existe es un orden para descartar, y es este: primero la seguridad, que aquí no es una opinión sino comprobar que detrás de esa web hay una empresa supervisada de verdad; después las comisiones, que son todo lo que te pueden cobrar; y solo entonces si te deja operar lo que tú vas a operar.
Ese orden tiene un motivo. Las dos primeras comprobaciones son las que se pagan con dinero y las que nadie te va a contestar en un anuncio, mientras que la tercera se lee en un minuto y sirve para tachar nombres deprisa. Así que empieza por lo que más pesa y deja lo rápido para el final.
¿Cómo compruebas que detrás de esa web hay una empresa supervisada?
Buscando tres cosas que una empresa de este tipo publica sobre sí misma, y comprobando la última fuera de su propia web. Son estas:
- El nombre legal de la empresa, que no tiene por qué ser el nombre comercial con el que se anuncia. Una marca bonita puede pertenecer a una sociedad que se llama de otra forma, y la que responde de tu dinero es la sociedad.
- El nombre del organismo que la supervisa, es decir la autoridad que le dio permiso para tener clientes y para llevar sus órdenes al mercado. No te doy el nombre de ninguno porque cambia según el lugar donde esté la empresa, y cuál te toca a ti no lo decido yo.
- Su número de licencia o de registro, que es lo que convierte las dos cosas anteriores en algo comprobable, porque un número se busca y una frase bonita no.
¿Dónde está escrito eso? En su propia web. Mira el pie de la página de inicio, donde va la letra pequeña, y si ahí no lo encuentras entra en sus páginas de “quiénes somos”, “aviso legal”, “información legal” o “condiciones”.
Y ahora la parte que hace que esta comprobación sirva de algo, porque hasta aquí solo has leído lo que una empresa dice de sí misma. Ese registro es público, así que el último paso no se da en la web del bróker sino en la del organismo que dice supervisarlo: entras ahí, buscas el nombre legal o el número, y compruebas que la empresa aparece de verdad. Si aparece, has terminado. Si no encuentras ese registro por ninguna parte, pregúntale al bróker de qué registro sale su número y pídelo por escrito, porque el que tiene que enseñarte dónde comprobarlo es él. Y si te lo da y ahí no aparece, o si el nombre y el número no están escritos en ninguna parte, eso ya es una respuesta y puedes tachar ese nombre de tu lista.
Quedan dos avisos para que no pierdas el tiempo. El primero es que un sello dentro de una imagen, una frase en un correo publicitario o una captura que alguien enseña en un vídeo no son ninguna prueba, porque lo que cuenta es lo que la empresa publica sobre sí misma y lo que dice ese registro. El segundo es que todo esto se lee sin dar tus datos y sin pagar nada, así que se hace antes de abrir la cuenta, que es cuando todavía no te cuesta nada cambiar de idea.
¿Y si esa empresa deja de operar, qué pasa con lo que tienes dentro?
Esa pregunta también va antes de entrar, no después. Hay lugares donde existe un sistema que devuelve a los clientes una parte de lo que tenían, hasta un tope, si la empresa que se lo guardaba deja de responder, y hay lugares donde no existe nada parecido. Cuál te toca a ti depende de dónde esté esa empresa y de dónde estés tú, así que aquí no vas a encontrar ni una cifra ni el nombre de ningún sistema: los dos cambian según el sitio, y escribir uno solo sería engañar a quien lea esto desde otro lado.
Lo que sí puedes hacer es buscar cuatro respuestas concretas, y las cuatro tienen que salir de sus documentos o de su atención al cliente:
- Si el dinero de los clientes se guarda en cuentas separadas de las de la empresa, o si va todo junto.
- Qué queda cubierto, si te aplica alguno de esos sistemas: el dinero que tienes sin invertir, lo que compraste, o las dos cosas.
- Hasta cuánto llega la cobertura, porque un tope es justo lo que separa “cubierto” de “cubierto en parte”.
- Quién pone ese dinero, para que quede claro si lo respalda alguien de fuera o es la propia empresa prometiéndolo en su web.
Pide esas cuatro por escrito y guarda la respuesta. Por escrito no es un trámite de más: dentro de dos años no vas a acordarte de quién te dijo qué, y un correo guardado te evita discutir de memoria.
¿Qué te pueden cobrar? Las comisiones y los conceptos que se te cuelan
Lo que te cobran no es un número, son varios conceptos distintos, y el que te sorprende es el que no sabías que existía. Estos son los seis que conviene buscar con nombre y apellido antes de abrir la cuenta:
- Por cada operación. Comprar y vender son dos operaciones, no una, así que una entrada y su salida se cuentan por separado.
- Por contrato, si vas a operar opciones. Aquí el cobro se multiplica por el número de contratos, de modo que lo que leas en su web no es lo que pagas si compras diez.
- Por custodia. Es lo que te pueden cobrar por tenerte la cuenta abierta y guardarte lo que compraste, y se paga aunque ese mes no hagas nada.
- Por inactividad. Es justo lo contrario del anterior, un cobro por pasar un tiempo sin operar, y es el que se cuela con más facilidad, porque llega cuando ya te habías olvidado de esa cuenta.
- Por sacar tu dinero. Pregunta también si cambia según cómo lo saques, ya que no todas las formas de sacarlo tienen por qué costar lo mismo.
- Por cambio de divisa. Aparece cuando lo que compras cotiza en una moneda distinta de la de tu cuenta, y hay que preguntar si te lo cobran las dos veces, al comprar y al vender.
¿Dónde se leen? En su propia web hay una página con todo eso, que puede llamarse Tarifas, Comisiones, Precios o Costos. Búscala en el pie de su web y no en el botón grande de “abre tu cuenta”, y léela entera antes de abrir nada, porque después ya tienes el dinero dentro y cambiarte cuesta más que leer. Si un concepto de la lista no aparece por ninguna parte, no des por hecho que no existe: pregúntalo por escrito y guarda también esa respuesta.
De cifras no vas a encontrar ninguna aquí, ni una. No es pudor: lo que cobra cada empresa cambia con el tiempo y cambia según el lugar desde el que abras, así que un número escrito en esta página te diría lo que era verdad el día que lo escribí y no lo que te van a cobrar a ti.
¿Por qué el número de veces que operas cambia lo que pagas?
Porque un cobro por operación no se dispara una vez, se dispara cada vez, y cuántas veces sean lo decides tú. Se ve mejor con números pequeños.
Imagina que vas a poner $500 en una acción. Si compras de una vez y un día vendes, has hecho dos operaciones: una compra y una venta. Si en cambio prefieres entrar poco a poco y haces cinco compras de $100 cada una, y luego vendes todo de golpe, has hecho seis operaciones con el mismo dinero. Los $500 son los mismos, pero los cobros por operación han pasado de dos a seis, o sea el triple.
Cuánto es cada uno de esos cobros no lo sé y no te lo voy a inventar. Lo que sí sabes tú es cuántas veces te lo van a cobrar, porque eso sale de tu forma de operar y no de la letra pequeña de nadie. Así que cuando abras su página de tarifas, léela pensando en cómo vas a operar tú: si haces operaciones pequeñas y seguidas, lo que te cobren por cada una es lo que más te va a doler, y si compras dos veces al año y no tocas nada más, te va a pesar mucho más lo que te cobren por custodia o por inactividad.
¿A qué brókers les aplicas estos dos criterios?
A los que tú quieras, porque las dos comprobaciones de arriba, la de la empresa y la de lo que te cobran, se hacen igual sea quien sea. Antes de dar los nombres dejo dicho lo comercial: no tengo relación comercial con ningún bróker, ninguno paga por aparecer aquí y no me llevo nada si abres cuenta. No recomiendo ninguno, y en esta página no hay un solo enlace hacia fuera.
Ocho nombres, en orden alfabético, que no significa nada: DEGIRO, E*TRADE, Fidelity, Interactive Brokers, Merrill, Robinhood, Schwab y Webull.
Debajo de esa lista no hay una tabla, y falta a propósito. Para escribir una tendría que poner un dato al lado de cada nombre, y ese dato lo tendría que copiar hoy de sitios que mañana dicen otra cosa, así que te llegaría caducado y con mi firma debajo. Los nombres solo te dan por dónde empezar a mirar. Las comprobaciones las haces tú, en su web, el día que decidas.
¿Te deja operar lo que tú vas a operar?
Esta es la comprobación rápida, y va detrás de las dos anteriores porque descartar por aquí es fácil y descartar por las otras dos es lo que te ahorra un problema. El orden dentro de esta pregunta también importa: primero decides qué vas a operar y después miras quién te lo permite. Al revés acabas eligiendo por lo que viste en un anuncio y luego estirando lo que vas a operar para que quepa en lo que esa empresa te deja hacer, que es dejar que la herramienta decida por ti.
Escribe qué vas a operar con una palabra: acciones, opciones, futuros o una mezcla. Si todavía no lo sabes, esa decisión va antes que esta guía y la tienes contada en cómo empezar a invertir.
Dentro de esta pregunta hay una trampa que conviene ver a tiempo: que te dejen operar algo no significa que después te den por escrito los datos de cada operación, y eso se pregunta aparte. Las dos comprobaciones concretas, según lo que vayas a operar, las tienes aquí:
Paso a paso: cómo descartar brókers sin perder una tarde
- Escribe en un papel qué vas a operar, aunque sea una sola palabra. Parece un paso de relleno y es el que ordena a los demás, porque los que vienen detrás se contestan de forma distinta según lo que hayas puesto aquí.
- Busca en la web de cada uno su nombre legal, quién lo supervisa y con qué número, y compruébalo en el registro de ese organismo. No abras cuenta todavía ni des tu teléfono, porque esto se lee en su web y en ese registro. Al que no aparezca lo tachas y no vuelves a pensar en él.
- Pregunta qué pasaría con tu dinero si esa empresa dejara de operar, y quédate con la respuesta por escrito. Si te contestan con una frase de anuncio en lugar de con un documento, eso también es una respuesta.
- Abre su página de tarifas y busca los seis conceptos de la lista de arriba, uno por uno y con el dedo si hace falta. Los que no encuentres escritos los preguntas, y así te enteras de dos cosas por el precio de una: lo que preguntaste, y cuánto tardan en contestarle a alguien que todavía no es cliente.
- Comprueba si te deja operar lo que escribiste en el paso 1. Aquí se te cae media lista en un rato, y es la parte que se resuelve leyendo, sin hablar con nadie.
- Abre cuenta donde pase las comprobaciones y empieza pequeño, con una operación de las tuyas y no de las que salen en los ejemplos. Hay cosas que no se ven hasta que usas la aplicación de verdad, como lo fácil o lo difícil que es encontrar algo que hiciste hace tres semanas.
- Lleva tu propio registro desde la primera operación, no desde la número cuarenta. Qué datos guardar de cada una lo tienes en esta guía, y por qué ese registro no lo puede sostener el bróker que elijas es justo lo que viene ahora.
¿Y bajarte tu historial? Va al final, y no es lo que parece
Tu historial es la lista de lo que compraste y de lo que vendiste, con su fecha, su cantidad y su precio. Es tuyo porque lo hiciste tú, y aquí hay dos cosas que se parecen mucho y que no son la misma:
- Bajarte de tu bróker lo que hiciste allí. Es lo que se pide con las palabras “exportar” y “descargar” en su centro de ayuda, y conviene preguntarlo, porque que las operaciones se vean en la pantalla no es lo mismo que poder guardarlas tú en un archivo.
- Meter en un bróker nuevo lo que hiciste en el anterior. No cuentes con esto: no vas a encontrar un sitio donde subir la lista de operaciones que hiciste en otro bróker. Si además vas a mover las posiciones que tengas abiertas, esa es otra pregunta distinta y se la haces a su atención al cliente.
Por eso el historial baja al último puesto de esta lista de criterios, y no al primero. Aunque tu bróker te deje descargarlo, lo que descargas cubre solo el tiempo que estuviste ahí, así que cambiarte no traslada tu historial: lo parte en dos, un trozo en el sitio del que te vas y otro que empieza de cero en el sitio al que llegas. Y eso te va a pasar igual con el bróker que salga mejor parado en las comprobaciones de arriba, porque no es un defecto de ninguno en concreto.
Lo que sí depende de ti es tener el tuyo entero en un sitio que no sea ninguno de los dos. Million Club es una aplicación web para llevar el registro de tus inversiones: apuntas cada compra y cada venta, y ves cómo va lo tuyo. Million Club no es un bróker. No abre cuentas, no compra ni vende nada y hoy no se conecta con la cuenta que tengas abierta en ningún sitio, así que lo que tenga dentro lo escribes tú a mano.
Teclearlo suena a trabajo y lo es un poco, y es también lo que hace que ese registro no se corte el día que te cambies: como no depende de ninguna de esas empresas, ninguna se lo lleva cuando te vas. Lo que escribas ahí lo puedes descargar en un archivo desde Ajustes, y el camino exacto está en cómo descargar tus operaciones. Para qué sirve tener esa lista completa en un solo sitio está contado en para qué sirve una app de seguimiento.
¿Qué no te contesta esta guía?
Esta guía no te contesta cuánto te va a cobrar cada uno, cuánto te pide para abrir, si acepta clientes donde tú vives ni qué te va a exigir para dejarte operar opciones o futuros. No es que no quiera decírtelo: es que esas cuatro respuestas son distintas en cada empresa, cambian con el tiempo y dependen del lugar desde el que abres, así que cualquier respuesta que escribiera aquí sería falsa para alguien. Eso lo contestan dos sitios, y los dos son de tu bróker: su web y su atención al cliente.
Tampoco te va a decir en quién confiar. Aquí no hay comparativas ni listas de empresas “de confianza”, y no las hay porque para escribir una tendría que juzgar desde fuera la solidez de una empresa, y eso no se hace por intuición ni desde una página como esta. Lo que sí te he dado es lo otro, que es lo que no caduca: qué mirar, en qué orden y dónde está escrito, para que la comprobación la puedas hacer tú el día que la necesites.
Esto es información general, no asesoramiento financiero ni fiscal, y no sustituye a lo que publique cada bróker. Para decisiones importantes sobre tus inversiones, consulta con un profesional que conozca tu situación y las reglas del país donde vives.
