Llevar tus inversiones en Excel: qué funciona y qué acaba fallando

Excel funciona, y mejor de lo que su fama sugiere: es gratis, ya lo tienes, lo moldeas a tu gusto y el archivo es tuyo sin depender de nadie. Para diez o quince operaciones al año en las que compras entero y vendes entero, una hoja con seis columnas hace el trabajo completo y no necesitas nada más.
Se rompe en un sitio muy concreto: el día que vendes solo una parte de algo que habías comprado en dos momentos distintos. Ahí la misma venta admite tres ganancias diferentes, tu hoja elige una sola sin preguntarte, y todas las cifras que salgan de ella a partir de ese día arrastran esa elección. Abajo está el caso con los números hechos.
¿Qué hace bien una hoja de cálculo?
Cosas reales, y conviene decirlas antes de buscarle los fallos:
- Es gratis y ya la tienes. No hay cuenta que abrir ni nada que instalar.
- La moldeas a tu gusto. Quieres una columna para anotar por qué compraste, la añades. Nadie decide por ti qué campos lleva tu archivo.
- El archivo es tuyo. Vive en tu disco o en tu nube, y nadie puede cerrarlo.
- Funciona con lo que sea. Acciones, un departamento, tu carro, cripto, el préstamo que le hiciste a tu primo. Todo cabe en una fila.
- No depende de que nadie siga existiendo. El archivo sigue en tu disco aunque cierre la empresa que hizo la app que estabas usando.
Si hoy anotas tus operaciones en una hoja, ya tienes lo esencial, que es un registro fuera de tu cabeza. La pregunta de esta guía no es si Excel sirve, es hasta dónde.
¿Qué columnas mínimas necesita una hoja para servir?
Estas seis, para cualquier operación de bolsa:
- Fecha de la operación.
- Ticker, el símbolo de lo que compraste (AAPL, VOO, MSFT).
- Tipo: acción, opción o futuro. No se llevan igual.
- Operación: compra o venta.
- Cantidad: acciones o contratos.
- Precio por acción o por contrato.
Si tocas opciones necesitas dos más, strike y vencimiento, y si tocas futuros necesitas los puntos que te llevaste o que perdiste al cerrar. Nosotros llevamos exactamente esas diez columnas: Fecha, Ticker, Tipo, Operación, Cantidad, Precio, Puntos, Ganancia, Strike y Vencimiento. Si estás armando tu hoja desde cero, cópialas y no le des más vueltas.
Fíjate en lo que no está: no hay una casilla de valor de mercado hoy. Ese dato no lo tiene tu hoja a menos que lo escribas a mano cada vez, y escribirlo a mano cada vez es lo primero que se abandona.
Si lo que quieres es la lista al revés, qué número se te cae por cada columna que te saltes, está en qué datos guardar de cada operación.
¿Dónde se rompe la hoja de cálculo?
En cuatro sitios, y siempre en el mismo orden. El primero es el grave.
1. Vendes una parte de algo que compraste dos veces
Este es el caso. Mismo ticker, dos compras a precios distintos, y una venta que no se lleva todo:
| Día | Lo que haces | Cómo quedas |
|---|---|---|
| 5 de febrero | Compras 10 acciones a $40: pones $400 | 10 acciones, $400 invertidos |
| 18 de marzo | Compras 20 acciones a $55: pones $1,100 | 30 acciones, $1,500 invertidos |
| 12 de junio | vendes 15 a $60: cobras $900 | 15 acciones, y aquí empieza el lío |
Tu hoja hace lo natural, que es sacar el precio promedio: 1,500 ÷ 30 = $50 por acción. Con ese promedio, las 15 acciones que vendiste te habían costado 15 × 50 = $750, así que la venta deja una ganancia de $150.
El problema es que esas 15 acciones no salieron de un promedio. Salieron de una de tus dos compras, o de las dos, y la respuesta cambia la cifra:
- Las más antiguas primero. Cierras las 10 de febrero y 5 de las de marzo: (10 × 40) + (5 × 55) = $675 de coste, y una ganancia de $225.
- Solo las de marzo. Cierras 15 del lote caro: 15 × 55 = $825 de coste, y una ganancia de $75.
Tres cifras para la misma venta de $900. La diferencia entre $225 y $75 son $150, y no es un detalle contable: es dinero que aparece o desaparece de tu resultado del año según de qué compra decidas que salieron esas acciones.
Y no acaba con esa venta. Lo que te queda vivo también cambia:
- Con el primer reparto te quedan 15 acciones y $825 invertidos, todas las que sobran de la compra de marzo.
- Con el segundo te quedan 15 acciones y $675 invertidos, las 10 de febrero y 5 de marzo.
Ese número es el punto de partida de la siguiente venta, y de la siguiente. El error no se queda quieto, se hereda.
En Million Club, esa venta de 15 acciones te pregunta de qué compras sale. Million Club te lo prerrellena con las más antiguas primero, pero puedes cambiarlo casilla a casilla antes de guardar. La cuenta se hace con lo que tú elegiste, no con un promedio que decidió la hoja por su cuenta. Qué se anota de cada operación y por qué el día importa está en cómo llevar un diario de inversiones.
2. El promedio se lleva por delante la fecha de cada compra
Cuando tu hoja colapsa las dos compras en un precio promedio, no solo pierde el precio. Pierde cuándo compraste cada acción.
Esa fecha importa: es la que dice cuánto tiempo llevas con cada parte de tu posición, y es la que vas a necesitar el día que alguien te pregunte qué tenías abierto en marzo. Un promedio no tiene fecha, tiene una media de fechas que no corresponde a ninguna compra real.
Una hoja puede guardar esa fecha, claro, pero solo si dejas cada compra en su propia fila y nunca las fusionas. Y fusionarlas es justo lo que te va a pedir el cuerpo, porque es lo que hace que la hoja se vea limpia de un vistazo.
3. Sumar tus ganancias y dividir entre lo que pusiste no es tu rentabilidad
El segundo fallo grande, y este aparece incluso si nunca vendes a medias.
Mira este año:
| Día | Lo que haces | Tu capital después |
|---|---|---|
| 5 de enero | Compras 10 acciones a $100 | $1,000 |
| 30 de junio | Vendes las 10 a $130: cobras $1,300 | $1,300 |
| 1 de octubre | Compras 10 acciones a $210: pagas $2,100 | $2,100 |
| 20 de diciembre | Vendes las 10 a $231: cobras $2,310 | $2,310 |
Ganaste $300 en la primera y $210 en la segunda: $510 en el año. Entre las dos compras pusiste $1,800, de los que $800 salieron de tu bolsillo en octubre y no en enero, porque la segunda compra costaba $2,100 y la venta anterior solo había dejado $1,300.
La cuenta que hace tu hoja es 510 ÷ 1,800 = 28.3%.
Está mal, y no un poco. Esos $800 no trabajaron todo el año, solo desde octubre, así que dividir entre ellos como si hubieran estado desde enero te hunde el resultado. La cuenta correcta corta el año el día que entra dinero nuevo y mide cada tramo por separado:
- De enero a junio, tu capital pasa de $1,000 a $1,300: eso es un +30%.
- Entran los $800, y la base del tramo siguiente son $2,100.
- De octubre a diciembre, acabas el año con $2,310: eso es un +10%.
- Se multiplican los dos tramos: 1.30 × 1.10 − 1 = +43%.
+43%, no 28.3%. El dinero que sacas del banco no es rendimiento, y tampoco es un lastre: es una base nueva a partir de la que se mide lo que viene después. Está explicado paso a paso en cómo se calcula el rendimiento de tu cartera.
Se puede montar en una hoja, sí. Pero hay que cortar el año a mano en cada aportación y multiplicar los tramos, y eso ya no es una columna, es un proyecto.
4. La fórmula que se copia mal y la fila que se inserta
El fallo menos vistoso, y el que más fácil se cuela.
Arrastras una fórmula una fila de más y una celda empieza a mirar donde no
debe. Insertas una fila en medio y un rango que decía B2:B40 se queda en
B2:B40 mientras tus datos ya llegan a B41. Ordenas por fecha con una
columna seleccionada y no las demás. Ninguna de esas tres cosas da error:
todas dan un número, y el número se ve perfectamente normal.
Cuando en diciembre sumas doce meses de filas que llevas todo el año editando, no tienes forma de saber cuál de esas sumas es la buena. Ese es el momento en el que una hoja deja de servir, y no por complicada, sino porque ya no te puedes fiar de ella.
¿Cuándo Excel sigue siendo la respuesta correcta?
Cuando se cumplen las tres:
- Compras entero y vendes entero. Nunca partes una posición.
- No repites compra del mismo ticker a precios distintos, o si repites, vendes todo de una vez.
- Son pocas operaciones al año, las que puedes revisar de un vistazo.
Con ese perfil, una hoja de seis columnas es exacta, es gratis y es tuya. Cambiar a una app no te va a dar nada que no tengas ya, y quien te diga lo contrario te está vendiendo algo.
El umbral no es un número de operaciones, es el primer cierre parcial. En cuanto vendes 15 de 30 acciones que compraste en dos tandas, tu hoja tiene que llevar la cuenta de tres cosas a la vez, y eso a mano se cuadra mal.
¿Qué hace Million Club que una hoja no hace sola?
Cuatro cosas concretas, todas derivadas de lo mismo: que cada compra se guarda por separado en vez de fundirse en un promedio.
- Cada compra es un lote con su fecha y su precio, y sigue existiendo después de vender parte de ella.
- Al vender, eliges qué lote cierras. Prerrellenado con las más antiguas, editable antes de guardar.
- El rendimiento por periodo se corta solo en cada aportación, así que el dinero que sacas del banco nunca sale como si lo hubieras ganado.
- Las cuentas no se rompen al copiar una fórmula, porque no hay fórmulas que copiar. Si borras una compra, sus ventas se van con ella, y no te quedan ventas sueltas apuntando a algo que ya no existe.
¿Y qué no hace Million Club, que tu hoja quizá sí?
Esto es igual de importante, y va sin rodeos:
- Million Club no conoce ningún precio de mercado. Ninguno. Una posición abierta cuenta a lo que te costó, y su ganancia aparece el día que vendes. Si tu hoja trae precios con alguna función, eso es algo que aquí no vas a encontrar, y no está planeado. Ese caso, el de la hoja que trae los precios dentro, tiene su propia guía: plantilla de Google Sheets para inversiones.
- Nada se importa de tu bróker. Todo lo escribes tú. La importación está planificada para más adelante, sin fecha, y hasta que exista no la cuentes.
- Solo lleva acciones, opciones y futuros. No hay cripto ni bienes raíces, ni préstamos, ni cuentas de ahorro, ni el carro. En una hoja eso cabe, aquí no.
- No hay una casilla de comisiones. Si tu bróker te cobra por operar, la forma limpia de que no se te pierdan es sumarlas al precio que anotas.
- La moneda es solo la forma de mostrar el número. Cambiar de dólares a pesos cambia el símbolo y los separadores, no la cantidad.
Si algo de esa lista es imprescindible para ti, quédate en tu hoja. Es una respuesta honesta y es la correcta más veces de lo que parece.
¿Y si un día quiero volver a mi hoja?
Te llevas todo. Desde Ajustes puedes descargar un CSV con todas tus operaciones, con las mismas diez columnas de arriba, y se abre en Excel o en cualquier hoja de cálculo con las columnas ya separadas. No hay nada que copiar a mano ni nada que se quede dentro.
Es la prueba de fuego de cualquier herramienta donde metas tu historial: si no puedes sacarlo entero en un archivo, no es tu historial.
¿Entonces me paso o no?
Depende de una sola pregunta, y no es cuántas operaciones haces: ¿vendes alguna vez solo una parte de lo que compraste?
Si la respuesta es no, tu hoja está bien y no toques nada. Si es sí, hoy ya estás eligiendo un reparto sin saberlo, y la diferencia entre las cifras que vimos arriba era de $150 en una sola venta de $900.
Si lo que te frena es la duda de si esto se solapa con lo que ya te da tu bróker, eso está contestado aparte en ¿para qué sirve una app de seguimiento si tu bróker ya te da números?.
Esto es información general para ayudarte a entender el cálculo, no asesoramiento financiero ni fiscal. Para decisiones importantes sobre tus inversiones o tus impuestos, consulta con un profesional que conozca tu situación concreta.
